Oncología ginecológica

Los tumores malignos ginecológicos pueden ser de varias estirpes y afectar a diferentes tramos del aparato genital femenino, cuello del útero, endometrio, ovario y vulva.

El cáncer de cuello uterino se debe a la infección persistente del cuelo uterino por diferentes tipos del virus del papiloma humano (HPV). Su diagnóstico precoz es fundamental para su curación, siendo la realización de la citología el método que más número de muertes ha conseguido evitar por este tipo de cáncer.

Cáncer de endometrio. El endometrio constituye la capa interna del útero. Su diagnóstico se basa en pruebas como la biopsia, la ecografía y la histeroscopia. La forma más frecuente de aparición es el sangrado vaginal, por lo que toda mujer que sangre después de la menopausia o que todavía esté en edad fértil pero presente sangrados anómalos, en cuanto a su intensidad o duración debe acudir a su ginecólogo.

El cáncer de ovario suelo tener un comienzo silente y en la mayoría de las ocasiones se diagnostica en estadios avanzados o como hallazgo casual durante una revisión ginecológica rutinaria. Aún así disponemos de métodos de diagnóstico como la ecografía y ciertos marcadores tumorales que se obtienen mediante una analítica de sangre.

Los tratamientos en oncología ginecológica han de ser adecuados a cada tipo de tumor, tamaño y extensión. Pueden requerir cirugías amplias y tratamientos adicionales como la quimio o la radioterapia.

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